El guión es sutil pero no se aleja mucho de los mecanismos comunes de las comedias románticas, lo que realmente vale la pena ver en esta película son las actuaciones de Binoche y en especial de Carell quien una vez más demuestra que puede crear personajes verosímiles y com un amplio rango de emociones sin dejar de ser divertido. La química que surge entre estos dos protagonistas es muy agradable e incluso íntima, tanto así que a veces uno desearía que no hubiera tanta y tan predecible trama interponiéndose entre una interacción más libre entre ellos.
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