Ayer, 9 de Noviembre de 2025, falleció Roberto Iniesta. Si me preguntas a mi, el mejor artista que haya habido jamás, y esta noticia para mi ha sido uno de los golpes más duros que he recibido en mucho tiempo, o quizás, el único que soy capaz de recordar ahora mismo.
Con con él ha fallecido uno de mis sueños más grandes, el de poder verle en directo cantar algún día, y he estado postergando hasta el día de hoy ver sus conciertos por internet con la esperanza de que fuera en vivo la primera vez que le viera actuar. Ante todo, no quiero regodearme en lástima tanto como mi cuerpo me pide, y he decidido tomarlo como una oportunidad para ver de una vez sus conciertos en directo, aún con el dolor que me supone ser consciente que no podré verlo más que como un sueño platónico.
Este texto no es de ninguna forma una reseña a dicho concierto o ningún análisis a su música, sé que no hubiera querido eso, así que es más bien un homenaje a este maestro y un bruto intento de expresar lo que su arte ha sido para mi aún con las dificultades que tengo para pensar claramente con el shock del momento.
"Extremoduro", el nombre de su anterior grupo, es uno que llevo teniendo en la cabeza toda la vida como es normal para cualquiera en este país, y aunque hasta tiempos recientes no me interesó especialmente siempre escuché por varios lados distintos temas como pueden ser "La vereda de la puerta de atrás" o "Salir". Canciones que me gustaban, pero que por mi no muy estrecha relación con la música a lo largo de la vida no me interesó explorar a profundidad.
Hasta hace no mucho, mi relación con la música era distante. Tenía un par de grupos o artistas predilectos y salía poco de mi zona de confort ya que no era un medio artístico con el que conectara tanto como con el cine o la animación, hasta que un día como hoy hace unos meses, un 13 de marzo, me lancé a escuchar "Yo, minoría absoluta" tal y como siempre quise hacer pero postergaba por, honestamente, pereza. Escuchar ese disco fue una sorpresa para mi, no se parecía a nada que hubiera escuchado y lo amé completamente sin saber por qué, lo que me hizo interesarme más y escuchar los discos que definitivamente me cambiarían la vida.
La Ley Innata, Mayéutica y Se Nos Lleva El Aire.
Su música me ha cambiado por completo y me llegó en el momento más perfecto en que podía llegar, en un momento que lejos de ser difícil o duro para mi, estaba empezando atravesar ciertas decepciones con la vida que estaba llevando, donde su canción llamada "Nada que perder" me abrazó y llevó de la mano con una intensidad que no había sentido antes. Aún con este inicio de año algo desagradable y amargo para mi, el momento exacto en el que conecté con Robe la carga en la espalda del fracaso se transformó en una forma de liberación, y la culpa por no haber sido suficiente se volvió en ilusión por volver a soñar con más y mejores oportunidades de empezar de cero.
Gracias a Robe fue también que decidí tomarme el propósito de dedicarme este año a vivir, con intensidad y pasión, y que el estrés que me supuso estudiar antes de dejarlo se convirtiera al menos por unos meses en libertad. Y eso ha sido este año para mi, un retiro espiritual y un reinicio de mi alma, un tiempo que he podido dedicar únicamente a ser feliz y lo he conseguido, ha sido uno de los mejores años de mi vida.
Irónicamente, Robe llegó a mi vida justo cuando perdí el rumbo y se acaba de marchar en el momento exacto en que estoy tratando de retomarlo otra vez, cosas que se supone que son casualidades pero que prefiero interpretar como que me ha acompañado en todo el proceso de volver a empezar y me ha dejado volar en el momento en que me ha tocado actuar, porque aunque él ni supiera que existo, yo le he sentido tan presente y cercano este año como a la gente a la que más quiero.
Llevo meses diciendo que este año lo recordaré para siempre, cada viaje, cada plan, cada gesto, y todo eso ha tenido a Extremoduro y Robe como banda sonora, cosa que de verdad creo que ha multiplicado por mil la experiencia.
A día de hoy mi vida es completamente distinta, me he enamorado de la música y busco activamente descubrir nuevos artistas, mis prioridades y anhelos han mutado radicalmente, y el amor sabe diferente desde que Robe me enseñó cómo es que suena en realidad. Robe me ha hecho sentir, emociones que no sabía ni que existían, fue un guerrero que destruyó desde la raíz varias de las bases de mi identidad que siento que me atrapaban en dudas y miedos, haciéndome un hombre más libre, uno consciente de que puede, merece y quiere amar, y ansía con fuerzas demostrarle al mundo que ha venido a hacer eso mismo.
No sé que ha sido este texto, si un intento de desahogarme o de ordenar mis emociones, si un escrito que quiero conservar para mis días más difíciles o uno que quiera que pase a la posteridad, si una despedida para los que amábamos su música o una forma de intentar que nueva gente le de una oportunidad viendo lo visceral que ha sido su música para mi. Pero bueno, supongo que yo también soy maestro de la contradicción, y eso está bien, lo abrazaré como parte de mi tal y como escribí todo esto sin saber por qué, sabiendo únicamente que deseaba hacerlo, porque ya no necesito nada más.
No sé a quien le llegará esto, pero agradezco a cualquiera que se haya tomado el tiempo de leerlo como una forma de acompañarme en este duelo. Si eras fan de este completo monstruo, te doy fuerzas para superarlo, y si no es así, te recomiendo desde lo más profundo de mi corazón que te animes a escuchar sus canciones, darle la oportunidad de que te cuente de qué está hecha la vida y de qué está hecho el amor tal y como me lo enseñó a mi cuando escuché por primera vez "Puntos Suspensivos".
Todos sus discos me parecen buenos, sin excepción, pero su evolución es una muy marcada y aunque quizás te pueda desagradar en algunas de sus etapas más guarras y soeces, puede sorprenderte en otras. Anímate a escuchar sus discos más agresivos como "Deltoya", "Agila" o "Yo, Minoría Absoluta", o si quieres vivir las experiencias más catárticas que ofrece, te recomiendo escuchar "La Ley Innata", "Mayéutica" y "Se Nos Lleva El Aire"
Robe me ha estado haciendo llorar con sus canciones todos estos meses, y el día de hoy con esta dura noticia me ha hecho llorar más que todos los anteriores y todos los que vendrán. Quizás si hubiera conectado con él solo un poco más tarde, hubiera tenido el mismo efecto en mi y me hubiera ahorrado este mal trago, pero si algo me ha enseñado este hombre es lo valioso que es sentir de la forma más pura posible, e incluso si es este dolor, elijo aferrarme a él con todas mis fuerzas y sentirlo en mi carne hasta que solo queden cenizas porque es lo que más vivo y agradecido de vivir me hace sentir, saber que aun sin haberle conocido nunca le he llegado a amar tanto como para derrumbarme de esta forma con su partida. Al fin y al cabo, ¿De qué sirve un filósofo que no hiere tus sentimientos?
Vuela alto, te lo mereces.
"Sin ser
Me vuelvo duro como una roca
Si no puedo acercarme, ni oír
Los versos que me dicta esa boca
Y ahora que ya no hay nada, ni dar
La parte de dar que a mí me toca
Por eso no he dejado de andar"
"Siento que me estremezco
Será que culpa del amor todo me sale diferente"
"Tal vez, si pudiera hablarte
De si fuera cierto
Que el poder del arte
Bien nos pudiera salvar
De una vida inerte
De una vida triste
De una mala muerte
Bien nos pudiera salvar
Y ay, ay, ay, ay, ay, ay"
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