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Todo lo que está bien con el anime

Discutir sobre cuál es el mejor shonen de peleas es una cuestión bastante engañosa, partiendo de la definición tan ambigua que tiene el género. Sin embargo, si estoy tan seguro de que Fullmetal Alchemist: Brotherhood ocupa ese puesto, es porque se trata no sólo de uno de los mejores trabajos en la industria del anime, sino porque ha de ser una de las obras narrativas más completas de la historia.
Mientras otros lo comparan con Rurouni Kenshin, Hunter X Hunter, One Piece o Ashita no Joe, yo lo comparo con Hamlet, Fausto o Frankenstein.

Schopenhauer define lo “orgánico” como aquello en lo que el final está implícito en el inicio y el inicio está implícito en el final. Al leer eso, lo primero en lo que pensé fue Fullmetal Alchemist.
Es que así de bien planificada está la historia, no sólo todo sigue una ley de causa y consecuencia manteniendo consistencia con las leyes establecidas de inicio a fin, cada trama, cada personaje, termina aportando algo esencial a largo plazo, para el desarrollo de los eventos y, mayormente, también para la exploración temática… En casi todos los casos.

La premisa es bastante sencilla: Un mundo de fantasía en un contexto pseudo-histórico, un par de hermanos buscan un objeto mágico para solucionar sus problemas.
El giro está en que la piedra filosofal se encuentra en los primeros episodios pero no satisface las necesidades de los protagonistas, y en cambio, la existencia de dicha piedra guarda secretos que involucran a los héroes en un conflicto mucho mayor de lo esperado. Y lo que aprenden en ese conflicto es la clave para cumplir sus objetivos.
Así, mientras seguimos las aventuras de unos hermanos en su viaje personal por redimir los errores a los que los llevó su arrogancia, nos introducimos en la historia de una nación que quiere redimir sus propios errores. La serie hace un trabajo sublime en relatar las historias de una enorme diversidad de personajes manteniéndolos conectados a la historia principal mientras los temas centrales los atraviesan a todos.

Con eso no me refiero a que se reiteren los mismos temas por 60 episodios, sino que los temas se van desarrollando en varios niveles con cada parte de la historia.
Lo de "Todo es Uno y Uno es Todo" no es sólo una frase que los niños digan al inicio para darle profundidad a la alquimia. Para entender la ley de intercambio equivalente la serie propone ver al mundo como un colectivo de cuerpos unidos por la transmisión de energía.
Los hermanos Elric se niegan a responsabilizarse de la ejecución de nadie, incluso de sus enemigos, porque reconocen un valor especial en la vida humana. Y a diferencia de esas películas de superhéroes que te dicen que "matar está mal" por razones abstractas que no se fundamentan, acá esas decisiones sí tienen sentido: Los Elric reconocen el potencial que hay en cada vida, y demuestran que dando segundas oportunidades a gente que trabaja para las causas incorrectas, se les puede dar conocimiento para que tengan la libertad de actuar por un bien mayor. Personajes como Jerso, Zampano o incluso Greed se sienten más valorados trabajando con los Elric para salvar Amestris con la esperanza de cumplir sus intereses a largo plazo, que sirviéndole a Kimblee exclusivamente por sus propios intereses.
Me convence del valor de la vida y la predisposición humana a hacer el bien sin caer en idealismos infantiles. Y la serie mantiene esa filosofía en todos los niveles, haciendo que cada personaje introducido aporte algo de importancia incluso mucho después de haber cumplido su rol inicial.
Es eso de lo que va la historia, no solamente sobre entender el ineludible principio de intercambio equivalente al que el mundo está sometido, sino sobre una revolución: Una transformación de un mundo en el que muchas personas son sacrificadas por los intereses de una oligarquía inhumana, en un mundo donde los distintos organismos, aún tomando lo que les corresponde, pueden dar de su parte para que al Todo le vaya mejor, porque Todo es Uno.

Con todo esto también explora la cuestión de la Libertad en relación al conocimiento llegando hasta a abarcar cuestiones epistemológicas con múltiples formas en que los personajes se relacionan con la Verdad: La serie reconoce explícitamente la existencia de leyes objetivas que guían el transcurso del mundo, Física, Economía, Justicia, representándolas con un ente consciente: Dios. Es una silueta totalmente blanca pero su voz refleja la de la persona con la que habla, porque aún habiendo una realidad objetiva detrás del hecho, la realidad percibida refleja a aquel que percibe.
Cada misterio que plantea la serie, la piedra filosofal, el origen de los homúnculos, la desaparición de Xerxes, la transmutación humana, el Día Prometido, no sólo está para engancharte a esperar las respuestas, sino que refuerza la eterna necesidad de conocimiento para poder actuar con libertad, pero al final la mayor libertad está en interpretar los hechos para darle sentido al mundo, sea un alto miembro del ejército queriendo interpretar el Día Prometido como una forma de darle inmortalidad a la gente de Amestris para justificar su traición, los golpistas que al derrocar el gobierno incentivan a la gente a interpretar sus acciones como actos de Justicia, o un alquimista que reinterpreta la Ley de intercambio equivalente para crear una nueva ley que haga mejor un mundo no tan justo.
Al final, cuando restaura el cuerpo de su hermano, Edward no sabe nada que no supiese Father, ni tiene nada que no tuviese al inicio de la serie, pero son las experiencias que vivió, sus relaciones, las que lo llevaron a ser un hombre más completo, con profundo entendimiento de la alquimia y la humanidad.

Y me encanta cómo se tratan asuntos de metafísica, ética, política y epistemología y simultáneamente se transmiten claramente mensajes esenciales para el desarrollo personal, como que la inmortalidad es inútil si ni siquiera sabes disfrutar tu tiempo en la Tierra (Que toques pasto, pues).

Ni siquiera en cuanto a política queda debiendo. No es ningún Legend of the Galactic Heroes, pero sabe representar cada bando de manera inteligente para lo que requiere su mensaje.
Es decir, la serie sí te muestra que hay personajes claramente buenos y claramente malos, pero no lo hace de manera infantil porque, primero, esas dicotomías sí se encuentran en la vida real (en el mundo actual son especialmente comunes los políticos corruptos a los que no les importa la nación que los nombra y en cambio se entregan a beneficios personales y/o promesas metafísicas de un lugar privilegiado en un nuevo mundo), y segundo, porque representa fielmente el comportamiento humano en concordancia con el contexto en que cada uno se desarrolló.

Considerando todo esto, no sorprende ver lo bien cuidado que está cada personaje, todos con una amplia gama de emociones, opiniones, fortalezas y debilidades que les dan humanidad.

Edward y Alphonse tienen una relación muy rica, partiendo de cómo cada uno se culpa por el sufrimiento de su hermano. Tienen un arco común, donde la promesa que se hicieron es puesta a prueba y, tanto juntos como por separado, van enfrentando verdades que los impulsan a evolucionar.
Edward tiene un arco propio excelente, dejando atrás su arrogancia mientras cambia su perspectiva del mundo, entendiendo no sólo las limitaciones del ser humano sino también sus fortalezas. Incluso si a veces da sermones a otros personajes que muestran lo excepcionalmente maduro que es, y la serie hasta llega a representarlo como una especie de monje/profeta con una relación única con Dios, lo maneja de forma tan progresiva y discreta que no pierde credibilidad (Polo opuesto del "Niño de la profecía" o el "Joy Boy" de Naruto y One Piece).
Alphonse enfrenta tantos desafíos como Ed, pero como no expresa sus opiniones al nivel que él lo hace, y a grandes rasgos comparten la misma filosofía, su desarrollo resulta menos acentuado y menos lineal.
Su crisis existencial por la dependencia de sus memorias para definirse se resuelve rápido. El resto de la serie se lo ve demostrando que no se lo debe subestimar por su edad, aprendiendo a tomar decisiones propias cada vez más extremas para defender lo que valora, y a partir de eso termina formulando el nuevo principio de intercambio equivalente junto a su hermano.

Roy y Riza, como participantes de la guerra de exterminación de Ishval que buscan ascender políticamente, sirven para protagonizar el arco de redención a nivel nacional.
En un inicio buscan iniciar un proceso de juicios donde castigarían a todos los que hayan participado del abuso contra el pueblo de Ishval, estando dispuestos a incluirse a ellos mismos. Para el final de la serie ese objetivo se abandona, y la resolución se centra en mejorar las relaciones entre Amestris e Ishval. De esa forma la serie se mantiene consistente con que el bien mayor no se alcanza con sólo acabar con los individuos que hicieron daño, sino que para interrumpir el ciclo de odio y violencia se requiere dar de uno mismo para ayudar al vecino.
Esto no significa que las malas personas no deben ser castigadas, pero al igual que cuando Winry apunta un arma a Scar u cuando Roy está por matar a Envy, lo que importa es saber bien por qué le quitas la vida a alguien y estar dispuesto a recibir las consecuencias.

Y así se puede hablar de cada personaje, Scar, Winry, Hohenheim, Ling, Kimblee, Marcoh, Izumi, porque la serie tiene un muy fuerte sentido de la economía: Si un personaje es introducido para servir de algo, continúa aportando algo hasta el final de la serie.
Un puñado de personajes sirven para hacer funcionar al mundo (Charlie, Karley, Fokker, etc) pero de los demás, cada uno existe porque tiene un efecto en el mundo y en otros personajes que sólo él puede tener.
Personajes secundarios como Havoc, Ross, Armstrong, Lan Fan, Barry, Buccaneer, Knox, todos llegan a una catarsis que no sólo es conmovedora por sí sola, como sucede con las aventuras episódicas en Monster, sino que están muy bien incorporadas en la totalidad de la historia.
Incluso un detalle, como una niña llorando en el entierro de su padre, un momento triste en torno a un evento trágico, puede ser retomado mucho después para aportar a la caracterización de otro personaje.

A quienes sí les tengo que dedicar una sección es a los homúnculos:
Lo que se esperaría de un grupo de villanos en un shonen de peleas, es que cada miembro tenga su propio trasfondo, con poderes y personalidad únicos, que eventualmente te puedan contar en un flashback para aque te sientas mal por ellos cuando los derrotan, como si cada uno fuese protagonista de su propia serie. Eso es lo mejor, si querés que los fans los pongan en sus tops de villanos favoritos y quieran jugar con cada uno de ellos en un juego de peleas. Pero en Fullmetal Alchemist cada personaje está incluido con su aporte a la historia total en mente.
Nunca se profundiza en Lust, sirve para obstaculizar a los héroes cuando empiezan a descubrir la verdad y para establecer la perspectiva que tienen los homúnculos de los humanos, y luego es eliminada para que la historia se centre en personajes más complejos.
Lo mismo pasa con Gluttony, a quien irónicamente humanizan más al explorar su mentalidad de niño (Naturalmente reflejando uno de los sentimientos más primitivos de los seres vivos) que muestra que incluso entre los homúnculos forman lazos de familiaridad en alguna medida.
Sloth es el más soso, ni siquiera tiene la gama de emociones que tiene Gluttony, y aparece en un punto de la historia donde ya nos acostumbramos a villanos más complejos. Es especialmente problemático cuando, de pura casualidad, aparece en Fort Briggs cuando los Elric están ahí, aún cuando no sabemos de nadie que se haya encontrado con Sloth en todo el tiempo que lleva cavando túneles. Aunque cumple su función como un obstáculo más complejo que el ejército de zombies para el arco final y, sobre todo, su existencia es esencial y coherente con el plan de Father, es el que queda más desconectado del resto de la trama y si lo hubiesen derrotado en cualquier otro punto de la historia no cambiaría mucho.

Los homúnculos más importantes, ya representando pasiones más complejas y no tan animalísticas, son muy buenos personajes, no sólo por servir a la trama sino porque el profundizar en su psicología sirve para explorar los temas de la serie.
Envy puede parecer muy caricaturesco porque, de hecho, es todo un showman, disfrutando del daño que les produce a las personas sin mostrar la menor simpatía, y se relaciona con la envidia porque su poder es robar las características de otros. Pero eventualmente vamos conociendo su verdad: Es un gusanito. Carece de todas las fortalezas de la humanidad (No siente culpa, pero tampoco entiende el perdón, ni el poder de los humanos para unirse con gente diferente por una misma causa, ni puede cambiar), así que tiene que exaltarse pretendiendo ser lo que no es, para poder presumir de las fortalezas de ser un homúnculo y ocultar su envidia. Así refleja también el dilema de Father, el pequeño en el matraz que si no se convierte en Dios no se siente libre.
Si alguno iba a rebelarse contra la voluntad de Father tiene sentido que sea Greed, quien termina siendo el más simpático de los homúnculos. Desde el inicio tiene una vida mucho más humana que el resto, pero además lo vemos madurar, pues aunque sostiene su excepcional avaricia aprende a ordenar sus prioridades y revelar su lado más humano, mostrando el aspecto positivo de la codicia como una fuerza que nos impulsa a lograr grandes cosas. Su relación con Ling resulta un giro en la historia del héroe que tiene grandes ambiciones, cada uno aprendiendo de este conflicto entre seguir sus deseos sin querer sacrificar sus principios, aún hallándose restringidos por el principio de intercambio equivalente, hasta que finalmente Greed encuentra satisfacción en dar su vida por sus amigos.
Pero King Bradley no es menos excepcional. Destaca por las fuertes impresiones que crea siendo un hombre totalmente instrumentalizado para los propósitos de alguien más, con acciones extraordinarias y posturas extremas que expresan el frío razonamiento que tiene detrás, a su vez siendo un eco de la interpretación matemática que tiene Father de la humanidad. Se maneja con ambigüedad cuánto queda del Bradley original, que si sigue siendo el humano al que le arrebataron su libertad, o si simplemente es un homúnculo en el cuerpo de un humano; pero al final, aún si el individuo se siente parte de una maquinaria en la que su voluntad no importa, admite que encontró la humanidad que le queda en las libertades que tuvo, sea eligiendo a su esposa o disfrutando de una batalla hasta la muerte.
En Pride no se profundiza tanto. Termina siendo el que más funciona como una extensión de Father: Como la encarnación de su orgullo, nunca cambia ni aprende nada, pero sirve para explorar la perspectiva de los homúnculos sobre la humanidad sin que el propio Father tenga que abrirse al respecto, y es junto a Envy quien más contribuye a construir una atmósfera de terror mientras se revela la profundidad a la que se infiltró el enemigo. Su resolución es la más extraña, pues se da por la combinación justa de sus poderes con el creciente entendimiento de la alquimia de Edward, y la excesiva confianza en su habilidad lo termina condenando. Pero su conclusión también nos muestra que los homúnculos, aún pareciendo demonios del averno, tuvieron siempre el potencial para ser humanos, pero fue el camino por el que decidió llevarlos Father lo que les hizo estancarse.

Por último está Father, un villano muy infravalorado.
La envidia nacida de no reconocer en uno mismo las virtudes de otros, la codicia de querer poseerlo todo sin sacrificar los principios de los que se parte, la ira contra esas emociones que no respetan la naturaleza matemática del mundo, y el orgullo… Todos estos pecados nos terminan mostrando la humanidad de un personaje que se caracteriza por querer distanciarse de los humanos:
No tiene mucho tiempo en pantalla, ni tiene una vida privada más allá de su plan en la que lo veamos formar lazos íntimos, recuerdos personales ni apego a nada, lo que hace que muchos lo vean como un villano plano que sólo existe para antagonizar a los héroes. Pero como un individuo que se aisló de cualquier interacción humana porque sólo ve valor en su objetivo a largo plazo está muy bien ejecutado.
No es un samurai cuyo corazón se llenó de odio hacia la injusta sociedad, no es un monstruo nacido para dominar el mundo que progresivamente aprende el valor de la humanidad, ni siquiera es un hijo de puta cuya personalidad extravagante lo haga divertido para el público (Al menos no la mayor parte del tiempo). Pero el enano en el matraz que busca la libertad absoluta es la poderosa tragedia del hombre que se niega a cambiar por mantener su mente fija en un ideal metafísico en lugar de conocer el mundo; es el ideal romántico de la rebelión contra Dios, exigiendo que debe haber un mundo libre de la condición humana, y a la vez una encarnación del hombre positivista que piensa que con conocimiento puede imponerse sobre el orden natural, que puede volverse el nuevo dios.

Incluso si no tiene mucho tiempo en pantalla, la serie se asegura de que su presencia se sienta todo el tiempo. Todo el país es su creación, la Historia es su plan, la alquimia es su legado, los demás villanos son parte de él. Mientras la historia de los hermanos recuperando su cuerpo es protagonizada por Ed y Al, en la historia de Amestris preparándose para el Día Prometido, la que cierra con los créditos del episodio 63, las figuras centrales son Hohenheim y el Homúnculo.
Por un lado el ser que aún teniendo inmortalidad la gasta tratando de escapar del mundo físico, por el otro el hombre que cuando recién empieza a disfrutar su vida inmortal, se encuentra obligado a dejarla de lado para proteger lo que ama.
Estas dos perspectivas sobre el sueño más antiguo de la humanidad terminan siendo clave para el mensaje antiescapista con el que Fullmetal Alchemist nos enseña a enfrentar la condición humana, dominando y enmendando nuestros pecados, a valorar el tiempo que tenemos en la Tierra, a funcionar en armonía con las jerarquías naturales y a ejercer nuestra Libertad en favor del bien mayor.

Soy especialmente fan de cómo la serie aprovecha su formato para que cada episodio sea un EPISODIO, con un inicio, desarrollo y final, un arco temático, un cambio en el status quo, ADEMÁS de ser una parte de una historia mayor. Y cómo los openings y los endings se adaptan al cambio de ambiente en la historia, cómo usa escenas post-créditos para jugar con las expectativas del espectador, cómo la dirección visual y musical forman leitmotifs que se mantienen constantes a través de la serie.
Se nota mucho el trabajo puesto en hacer a la serie una pieza de arte armónica.

Pero hay elementos que rompen la armonía de la serie y me impiden darle una nota perfecta:

-El primer episodio queda más como un piloto para promocionar la serie que como algo que como una apropiada introducción a la serie. Pues si bien sirve para presentar a los personajes en un status quo que pronto será alterado, no aporta nada esencial para el resto de la historia y hasta recicla giros de episodios posteriores, sin acercarse a la profundidad de Lior que establece temas importantes para el resto de la serie.
-El ritmo de esos otros primeros episodios a veces es acusado de ser demasiado apresurado, pero aunque sí se nota un descenso en la densidad de eventos en el resto de la serie, cada episodio llega a contar su historia eficientemente, sin omitir información importante y sin gastar más de lo necesario en los personajes con los roles más pequeños ni en posponer giros para hacerlos más shockeantes.
-El humor es de lo más criticado. Nunca queda fuera de lugar y enriquece las personalidades tan multifacéticas de los personajes, sabiendo acentuar ironías, juegos con las perspectivas y choques con las personalidades que aportan mucho a la memorabilidad y al entretenimiento general de la serie. Pero aún si no cae en típicos chistes de tetas, personajes explicando el chiste o juegos de palabras que sólo se entienden en japonés, que podrían alejar a gente que no está acostumbrada al medio, sigue habiendo tipos de chistes recurrentes que, si no te gustan, pueden volverse algo molestos a la larga, pero se concentran mayormente en la primera parte. Lo más "animesco" que tiene es el impulso automático de Edward cuando mencionan su altura y esa costumbre de convertir a los personajes en caricaturas minimalistas por momentos, y esto último sí llega a chocar con el contexto en ocasiones.
-El mundo Steampunk es… Cuestionable al menos. Se entiende que por la existencia de la alquimia la tecnología se desarrolló por una ruta distinta, pero aún así es chocante cómo tienen brazos y piernas mecánicos, pero tecnología así de avanzada no se ve en ninguna otra parte, restringiéndola a trenes de vapor y radio a lo mucho.
-La historia de Sheska es débil. Los Elric descubren que el secreto de la Piedra Filosofal está en la biblioteca, así que los homúnculos deciden que ese es el mejor momento para quemarla, hasta ahí tiene sentido. Pero luego resulta que, primero, hay una chica (joven) que se leyó todos los libros de la biblioteca sin importar de qué trataban, segundo, esa chica tiene memoria eidética y puede reescribir la biblioteca entera. Entiendo que se quiere dar un mensaje sobre que cada persona puede ser útil para los demás si aprende a ofrecer su talento, y no es nada tan grave por el tono generalmente cómico del episodio, pero sigue siendo una resolución altamente conveniente para un conflicto orgánico.
-Las motivaciones de Tucker son demasiado débiles para todo lo que desencadena. Y el doctor del diente de oro es muy plano y caricaturesco, pronuncia algunas reflexiones pero nunca pasa de lo superficial. Ambos chocan con la madurez del resto de la serie, no como Kimblee o Barry el carnicero, que aún siendo psicópatas están mejor manejados.
-La idea de que se pueden gastar “años de vida” para hacer transmutación humana sencilla sin que esto tenga efectos en la salud del alquimista sólo se presenta cuando Edward está por morir y no se vuelve a mencionar.
-La resolución de Kimblee hace que los poderes de Pride queden algo ridículos, pues habiéndose establecido que las almas son comprimidas a energía e información, resulta que si eres lo suficientemente anormal puedes mantener tu individualidad y seguir teniendo influencia en ese estado.
-Por último está lo de los Sacrificios, la parte más ambigua del plan de Father. Ok, Father necesitaba cinco personas que hayan hecho transmutación humana. Entiendo que les resulte más fácil dejarlos libres con la esperanza de poder detener sus planes para que no dejen el país antes que encerrarlos y garantizarles que sus vidas sólo sirven para destruirlo. Pero luego resulta que pueden obligar a alguien a hacer transmutación humana. ¿Entonces no pueden crear los sacrificios que hagan falta? ¿Por qué debían dejar a los hermanos Elric vivos tantas veces? Dan a entender que sólo algunos alquimistas pueden hacer transmutación humana, ¿pero qué hay tan único en la transmutación humana que un alquimista especializado en combustión como Roy puede hacer pero alquimistas como Armstrong o Basque Grand no pueden? Esto es especialmente molesto cuando se quiere armar tensión sobre si Roy hará o no la transmutación para salvar a Riza, cuando eso termina sin importar.

Ninguno de estos problemas quita que Fullmetal Alchemist es una de las obras con mayor valor artístico que he conocido, sabiendo cargar con el appeal de un shonen de acción que la hace accesible y entretenida para todo tipo de públicos, sin por eso perder el mérito de ser una obra maestra del arte narrativo, aunque no sea perfecta.

9/10
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Added by Pacifista O
3 months ago on 25 January 2022 01:00