Explore
 Lists  Reviews  Images  Update feed
Categories
MoviesTV ShowsMusicBooksGamesDVDs/Blu-RayPeopleArt & DesignPlacesWeb TV & PodcastsToys & CollectiblesComic Book SeriesBeautyAnimals   View more categories »
Listal logo
The Odyssey review
129 Views
4
vote

Review of The Odyssey

Circula una frase que suele atribuirse a Tolkien: "El mal no puede crear nada nuevo; solo puede corromper y arruinar." Nunca la pronunció exactamente así, pero basta recorrer su obra para comprender que esa idea está en cada rincón de su imaginario. La traigo a colación porque Tolkien entendía una verdad esencial de la fantasía: un mundo fantástico no puede sostenerse únicamente sobre la imaginación; necesita respirar, poseer memoria, historia y voluntad propias. Debe existir por si solo.

El Legendarium continúa siendo una obra maestra porque la Tierra Media no es un escenario, sino un organismo vivo. Cada piedra parece cargar siglos de historia; cada bosque conserva el eco de antiguas canciones; cada reino es el resultado de un pasado que se siente tan tangible como el presente. Esa vitalidad es la razón por la que su obra trasciende el tiempo, mientras tantos universos contemporáneos terminan desvaneciéndose en el olvido pochoclero del espectáculo, convertidos en simples decorados para una sucesión de imágenes grandilocuentes. Mundos pedorros como el de Avatar de James Cameron y, ahora, el de La Odisea de Christopher Nolan.

No niego que la película posea algunas cosas rescatables. En el plano cinematográfico hay imágenes de una factura admirable. Pero hacía mucho tiempo que no abandonaba una sala de cine con una sensación tan profunda de vacío. No era el silencio que deja una tragedia ni el recogimiento posterior a una gran epopeya; era la ausencia de algo esencial, como contemplar una estatua bella y descubrir que no tiene corazón.

Ese vacío nace de la naturaleza misma de la película. Su obsesión por el realismo termina por desangrar el relato épico más influyente que ha dado la ficción. Homero erigía un universo gobernado por dioses, símbolos y fuerzas que trascendían al hombre, mientras que Nolan levanta un mundo incapaz de creer en su propio mito. Todo es frío, calculado, funcional. La espiritualidad desaparece para dejar lugar a una racionalidad que explica demasiado para finalmente matar aquello que pretendía representar.

Con esta película, Nolan termina de confirmarse como uno de los directores más sobrevalorados de su generación. Que una adaptación de una de las obras fundacionales de la imaginación humana consiga dejarme completamente insensible dice mucho. Habla de un cineasta que ya no parece interesado en narrar con la imagen, que confunde solemnidad con profundidad y espectáculo con trascendencia.

Su Odisea no está habitada por héroes ni por dioses, sino por estrellas de Hollywood haciendo cosplay de figuras mitológicas cuya complejidad ha sido reducida a una fría sucesión de exposiciones excesivas. Es una fantasía sin cosmo, un mito sin fé, un viaje sin asombro. Una película impecable en su foto, pero incapaz de insuflar vida al mundo que retrata.

Desde el comienzo de la película, Nolan explicita de manera marcadamente expositiva las motivaciones que llevan a Odiseo a participar en la guerra de Troya. La puesta en escena recurre a primeros planos cuya función parece limitarse a subrayar información evidente, privilegiando la explicación directa por encima de la construcción dramática. A lo largo de gran parte del metraje, el protagonista aparece inmerso en reflexiones sobre la muerte y el asesinato, dotando a su figura de una dimensión cercana al martirio de un criminal de guerras, remarcando la visión absurda de Nolan del personaje. Sin embargo, esa caracterización termina siendo abandonada en favor de una resolución que contradice el desarrollo previo: en lugar de problematizar la violencia ejercida por Odiseo o explorar críticamente su condición de responsable de actos de guerra, la película opta por presentarlo como un héroe de acción a lo Jason Bourne que elimina sin matices a los pretendientes de Penélope. Esta decisión narrativa vuelve vacío de valor el recorrido anterior, cuya aparente introspección carece finalmente de consecuencias dramáticas.

En este sentido, la adaptación despoja La Odisea de buena parte de sus componentes homéricos para ofrecer una versión más accesible y espectacular, orientada a una audiencia contemporánea negligente que ignora lo que hizo grande a estas obras. El resultado es un Odiseo que pierde uno de los rasgos esenciales de su caracterización original: la inteligencia estratégica (mētis), entendida como la capacidad de imponerse mediante el ingenio antes que por la fuerza. En la película, el personaje rara vez actúa de forma estratégica; por el contrario, es definido casi exclusivamente por su resiliencia y su determinación. La eliminación del episodio en el que Odiseo se presenta ante Polifemo con el nombre de "Nadie" es una decisión nefasta. Prescindir de uno de los momentos más emblemáticos de la construcción del héroe homérico, precisamente aquel que sintetiza su identidad a través del engaño y la astucia, es directamente una incomprensión de todo su personaje.

No obstante, la película contiene algunos momentos en los que es posible reconocer una búsqueda emocional legítima. La secuencia de los cerdos, por ejemplo, consigue desarrollar una dimensión afectiva que resulta interesante dentro de Homero, con esos pequeños retoques de Body Horror, aunque muy poco a mi gusto. Sin embargo, otras escenas evidencian problemas estructurales más profundos. El episodio de los lestrigones, además de presentar un montaje mediocre con cortes horribles, carece de una función narrativa significativa más allá de reducir el número de integrantes de la tripulación de Odiseo. Si bien en el poema homérico este episodio también implica una pérdida material para Odiseo, su función trasciende el mero acontecimiento argumental, pues se inserta en una lógica simbólica vinculada a las consecuencias de la desobediencia al mandato de Eolo. Al eliminar ese entramado de significados, la adaptación vacía el episodio de su dimensión ética y simbólica, lo que pone de manifiesto una comprensión erronea del ethos que estructura la obra homérica.

Porque el verdadero error de esta adaptación no reside en sus cambios respecto al poema de Homero, sino en algo mucho más profundo: olvida que toda gran epopeya o fantasía necesita un alma. Y cuando esa alma desaparece, solo queda la superficie. Una belleza podrida. Un cadáver magníficamente iluminado.
Avatar
Added by Gladus
1 month ago on 23 July 2026 04:24

Votes for this - View all
Moony!kipolatyheydrichenjoydavidcartoons