Creo que si debo empezar con algo esta reseña sería diciendo que tal vez habemos dos tipos personas que hemos leído este libro. Las primeras, que piensan que Holden era un intelectual e incomprendido muchacho que vive en un asqueroso mundo lleno de hipocresía y falsedad. Y el segundo grupo, del cual me declaro parte, que ve a Holden como un muchacho que en muchos sentidos es un completo asno, prepotente, odioso, presuntuoso, ignorante, contradictorio hipócrita y en esencia, un adolecente dolido y solitario que efectivamente vive en un mundo que deja cosas que desear.
Es muy difícil hacer una reseña que le haga justicia a esta maravillosa obra, que creo, nos compete a todos los humanos. Por eso me disculpo de antemano, al no poder brindar una versión más completa, ya que respondo al propósito de hacerla accesible y también me veo limitado por mi propia incapacidad. Creo que es una buena lectura para iniciarse en el hábito, o al menos así ha sucedido conmigo.
1. LA VIOLENCIA DENTRO DE HOLDEN
La muerte de Allie
En determinado momento de la historia Holden nos cuenta sobre la muerte de su hermano menor, de lo especial que era y sin darse totalmente también nos da a entender lo mucho que lo afectó y sigue afectando. Allie, que tenía dos años menos que Holdem y murió a los 13 años de leucemia, era muy inteligente, amable, especial y auténtico.
Creo que Allie es una figura muy importante, no solamente en el origen de la rabia y el dolor de Holdem, sino también en esa especie de ideal que de cierta forma busca. Allie era y es, junto a su hermana Phoebe, la figura que representa la autenticidad, nobleza, pureza e inocencia, las cosas que valen la pena defender en este mundo.
En cualquier otro lugar Holdem ve hipocresía, falsedad, falta de inteligencia y chispa.
Jane y la pelea con Stradlater
Jane Gallaher es la muchacha con la que sale Stradlater, una que Holden conoció muy de cerca y por quien guarda un gran aprecio. Personalmente creo que es precisamente porque encaja en lo que él considera "especial" y que vale la pena.
Toda la escena que antecede a la exploción de Holden y como el cómo se muestra su desesperación, una de la que no parece tener plena conciencia o entendimiento, es simplemente increíble y muy verosímil.
Cuando Stradlater confieza sin ningún tipo de reparo que "se la tiró en el auto del profesor" Holden estalla. Es tal su violencia que trata de golpearlo en el cepillo de dientes que llevaba en la boca para enterrarselo en el fondo de la garganta, pero falló.
Luego de la pelea, de la cual sale perdiendo, va a los lavabos a mirarse la cara cubierta de sangre y hacerse el rudo, cosa que puede parecer un detalle o incluso una ridiculés, pero no lo es. Cuando Holden se ve al espejo no quiere ver la horrible situación que acaba de atravesar, sino que decide ver algo que no es real y le trae algo de consuelo. Imagina que es el fuerte, no el "débil".
La cena con Sara
Cuando Holden sale con Sara al teatro y luego a cenar conversa con ella, sin llegar a entenderse, sin llegar a conectar exitosamente. Le propone empezar una nueva vida con él, casarse y escapar de allí. Empieza discutir y a alzar la voz, Sara le pide que baje el volumen. Holden le pregunta si no le pasa que odia TODO y da un largo discurso sobre las muchas cosas que odia, pero a diferencia de él, Sara no está llena de esa rabia, ante lo cual Holden termina diciendo que "es un dolor de huevos", haciéndola llorar y sin entender por qué le pidió que escapara con él.
2. LA SOLEDAD:
Por factores de su medio o dentro del propio Holden, pasa casi la totalidad del libro absorto y ahogado en su soledad.
Durante todo el libro, Holden trata de diversas formas de conectar con otros, cosa que se puede evidenciar al inicio del libro. Solo a unos días de la navidad él estaba en la cima de una colina, mirando como todos los demás de Pencey estaban celebrando el partido interescolar. Habiendo reprobado casi todas las materias, y por lo tanto, teniendo que retirarse de Pencey, trata de "darse cuenta de que se está llendo". Después de un rato intentando, recuerda un momento agradable que pasó con sus compañeros, consigue lo propuesto y huye de la colina a toda velocidad.
Trata de conectar a su manera con sus compañeros, Stradlater, Ackley, con taxistas, con Sally, con la prostituta, con las tres chicas del salón Malva, y en muchas otras ocasiones. Todas ellas las cuales resultan en fracasos y en recordatorios de que está solo.
Quiero mencionar un momento en particular que creo que ayudará a entender sobre la soledad que acompaña a Holdem.
Es al inicio del capítulo XIV, cuando luego de lo sucedido con Sunny, la prostituta, se amanece fumando, tan deprimido y devastado que empieza a hablar con Allie, su hermano menor que falleció. Recuerda como en una oportunidad Allie quiso acompañarlo a él y a un amigo suyo a una aventura, pero éste le dijo que no, ya que era muy pequeño. Imagina que le dijo que si, que fuera a buscar su bibicleta y que los acompañara.
Luego de esto llega Maurice, el ascensorista, y con él una de las mejores escenas de todo el libro. Cuando se van y Holdem se arrastra al baño empieza a fingir que le dispararon, que en realidad es un tipo duro (algo que es constante y profundo en él) y que matará a Maurice sin piedad. Imagina también que Jane va a curarle las heridas y cuidar de el. Todo es imaginario, todo es una forma de escapar de ese momento. Visualiza que es valiente porque no se siente como tal. Se visualiza con compañía, porque en realidad está solo.
3. EL GUARDÍAN ENTRE EL CENTENO
Mientras va caminando por Brodway se encuentra con una pareja y un niño. Los padres conversan despreocupadamente mientras el niño camina por el bordillo de la calle, los autos pasan a toda velocidad por su lado y va cantando una canción. Holden escucha atentamente lo que vendría a ser un fragmento de un poema llamado "Comin' Thro' the Rye" (Atravesando el centeno) de Robert Burns:
Si dos personas se encuentran
A través del centeno,
Si dos personas se besan.
¿Tiene alguien que llorar?
Mientras el peligro acecha al inocente niño, Holden está ahí, detrás suyo, velando por él. Holden confunde "Si dos personas se encuentran" con "Si una persona atrapa a otra", cosa que ayuda a crear la idea de una figura cuidando de otra entre medio del centeno, una que corre peligro sin que esta lo note.
Luego de que no le sucediera nada al niño y se alejara, Holden se siente mucho mejor. Por eso tan importante esta figura del "Guardían entre el centeno", tanto así que el libro recibe su nombre del concepto. En un mundo que ante los ojos del protagonista está tan sucio y lleno de falsedades, son los niños la perfecta imagen de la inocencia y la autenticidad. La idea de proteger estos ideales, a estos hermosos seres en un mundo que no quiere más que corromperlos y hacerles daño, es algo que llena el corazón de Holden.
4. EL CAPÍTULO XXV
El fracaso, la huida y el guardían
No es ningún secreto que Holden se considera a si mismo un fracaso. Después de todas las desventuras del libro, todos y cada uno de sus fracasos y miserias decide huir, empezar desde cero. Le dice a su hermanita, de quien se quiere alcanzar a despedir, que se encuentre con el afuera del museo.
Cuando ella llega lo hace con una gran maleta. Estaba decidida a irse con su hermano.
Empiezan a discutir y Holden le grita, haciéndola llorar. Decide que quiere hacerla llorar. Siente que la odia y la hace llorar más y más porque no quiere que lo acompañe, porque en el fondo el es un fracaso.
Al verla llorar, Holden cambia de opinión y decide que se quedará, le pide que no llore más y que vayan de regreso al colegio, a lo que Phoebe no le responde en ningún momento, salvo para decirle que se calle.
Le dice que entonces vayan al zoológico, a lo que tampoco responde. Alejados los dos llegan al zoológico, donde hay un carrusel de caballos. Phoebe se sube mientras Holden se queda observándola. Cuando ella baja le dice que ya no está molesta y le da un beso en la mejilla. Empieza a llover.
Le dice a Phoebe que se apure, ya que va a empezar de nuevo el carrusel.
Mientras está sentado bajo la lluvia Holden la ve. Ella gira y gira sin parar montando el caballo y lo saluda con su abrigo azul y reluciente de hermosa. Él se está empapando bajo la lluvia, pero no importa porque es tanta su alegría que quiere gritar, sin saber por qué. Creo que es porque de cierta forma consigue ser el guardían entre el centeno.
CONCLUSIÓN
Creo que Holden es un increíble protagonista y una increíble representación de lo que puede ser la adolecencia y creo que la adolecencia consiste precisamente en eso, en ser un imbécil y en aprender a dejar de serlo. Consiste en sufrir, sentirse solo y transformarse, adolecer. Como dijo Herman Hesse, cerca del final del tercer capítulo de Demian:
"Después, todo cambió. La niñez fue derrumbándose a mi alrededor. Mis padres empezaron a mirarme un poco desconcertados. Mis hermanas me resultaban muy extrañas. Un vago desengaño deformaba y desteñía los sentimientos y las alegrías a las que estaba acostumbrado. El jardín ya no tenía perfume, el bosque no me atraía; el mundo a mi alrededor parecía un saldo de cosas viejas, gris y sin atractivo; los libros eran papel y la música ruido."
Claro que el proceso de Holden es muy diferente al de Emil Sinclair, sobre todo por el final abierto de este libro, donde no sabemos si nuestro protagonista cae o no en el abismo que le anticipa su ex profesor, señor Antolini, y que describe como "de un tipo muy especial, terrible. Es de aquellas en que al que cae no se le permite llegar nunca al fondo. Sigue cayendo y cayendo indefinidamente. Es la clase de caída que acecha a los hombres que en algún momento de su vida han buscado en su entorno algo que éste no podía proporcionarles, o al menos así lo creyeron ellos. En todo caso dejaron de buscar. De hecho, abandonaron la busqueda antes de iniciarla siquiera".
Yo creo profundamente que Holden consigue escapar de las garras de aquel abismo. Porque como dijo Hesse inmediatamente luego del fragmento que cité: "Así van cayendo las hojas de un árbol otoñal, sin que él lo sienta; la lluvia, el sol, o el frío resbalan por su tronco, mientras la vida se retira lentamente a lo más íntimo y lo más recóndito. El árbol no muere, espera".
Gracias por leer.
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