Llegó el mes de Halloween y me veía en la obligación de comentar una de mis películas favoritas del género que compete a la festividad. Hoy hablaremos un poco de Jacob's Ladder.
Hay muchas razones por las que Jacob's Ladder es una de mis películas de terror preferidas. Una de ellas es que es una obra que ambiciona a tener una trama con sus temas. La mayoría de las veces, las películas de terror se reducen a ser espectáculos de monstruos o gore. Aquí se dejan de tonterías para hablar directamente de algo tan humano como lo son la culpa, los miedos y la trascendencia.
La historia nos narra la vida de un exveterano de Vietnam llamado Jacob Singer. Ya de base, la película nos deja bien en claro que estará llena de simbolismos y alegorías bíblicas. Sin ir más lejos, el nombre de nuestro MC es directamente una referencia al patriarca Jacob, quien soñaba con una escalera al cielo.
Todo empieza un día en el que nuestro protagonista comienza a tener constantes apariciones de seres demoníacos que lo atormentan en su vida cotidiana. Esto comienza a ser un verdadero problema cuando estas alucinaciones que tiene atentan contra su salud y empiezan a afectar a Jacob de forma psicológica.
Todas estas apariciones de los demonios tienen una explicación detrás y estas son, muy a lo Silent Hill(obra que, de hecho, se inspira en esta película), la culpa del protagonista por una tragedia del pasado. Por lo que puedo decir que el setting de la obra está totalmente justificado con la trama y los mensajes, lo cual se agradece por la facilidad con la que pudo haber caído en mero espectáculo barato.
La dirección de la película se hace valer de muchos simbolismos para transmitir diferentes cosas, ya sean las monedas que advierten del peligro o todas las referencias al Génesis. También se le agradece el tono oscuro y aterrador que logra sin ningún efecto computarizado, pues la mayoría de las apariciones de los demonios utilizan efectos prácticos y favorecen el escenario con el buen uso de la iluminación.
La estructura narrativa del filme es bastante heterodoxa en su manera de presentar los eventos. Por un lado, tenemos tres líneas temporales presentadas en el filme: una siendo la guerra de Vietnam, el supuesto tiempo presente de Jacob y el pasado con su esposa e hijos.
Si bien en un principio parecerá confusa y sin un sentido claro, conforme la trama avanza los cabos sueltos comienzan a tener sentido y se arma el rompecabezas de la historia. La película, de forma inteligente, juega constantemente con lo que es real o no, mostrándonos cómo Jacob está de alguna manera buscando la paz interior que anhela.
Todo este conflicto personal de Jacob con su realidad y culpa vuelve al personaje tridimensional y lleno de temas interesantes de por medio, como la búsqueda de la verdad, los deseos carnales, la vida y la muerte. Muy a lo Sexto Sentido, existen varias escenas que nos dejan bien en claro la situación real de Jacob, pero, a diferencia de la última mencionada, la película aprovecha su naturaleza para dotar de personalidad y misticismo a la trama. De esta manera, el espectador está constantemente tenso e intrigado por saber cómo la película hilará cada uno de sus temas.
Centrándose en la trama, la obra en su totalidad es una lucha de Jacob por superar sus demonios internos y trascender espiritualmente. Él se encuentra en una clase de purgatorio entre la vida y la muerte, y la única manera que tendrá para salir de eso es mediante la superación personal.
Todos los eventos se dan por una conspiración militar en donde el Gobierno de los Estados Unidos experimentaba con sus soldados para poder obtener resultados beneficiosos en combate. Lastimosamente, el plan sale mal y los miembros del pelotón terminan matándose entre ellos. Una de las víctimas fue Jacob, quien aún no superaba la tragedia que aconteció en su vida antes de la guerra: la muerte de su hijo.
De esta manera, la trama cobra un alto valor simbólico y trascendental con el protagonista. Más, sin embargo, tengo problemas con este aspecto y es la manera en que se da esta conspiración.
La película tiene entre sus temas intentos de crítica a ciertos aspectos sociales, como los deseos carnales o la decadencia de Nueva York, representada con los locos que ve Jacob en la escena del hospital o la gente que se encuentra por la ciudad. Pero entre sus temas centrales está justamente este intento de crítica militar.
Me gusta la idea; además, abre paso a reflexiones oscuras sobre las mierdas que oculta el Pentágono. El problema con esto es que, para ser un tema central, se siente muy inconexo con la trama, pues la mayoría del filme se siente más como si pusiera esto de los experimentos como una excusa para el estudio de Jacob que para ser verdaderamente una crítica.
La obra ni siquiera se extiende con su comentario; simplemente toma esta conspiración como punto de partida para su aspecto verdaderamente fuerte: la lucha espiritual de Jacob. No es que esto esté de sobra o funcione mal; es más el hecho de que realmente no hay una exploración de este tema, quedando meramente como excusa para la trama.
Además de Jacob, la película tiene otros personajes que serán tanto ángeles como demonios para la búsqueda de Jacob. Uno de sus demonios internos será Jezzie, cuyo nombre hace referencia a la reina de Israel Jezabel. Ella será la representación de los deseos carnales de Jacob, ya que fue parte de un deseo sexual de él durante una noche.
Otro personaje vital del cast y que contrasta con Jezzie es la mujer de Jacob, llamada Sara, en referencia a la esposa de Abraham. Ella será su vívido recuerdo de su vida pasada, una en donde Jacob era feliz con su familia.
Entre ambas se nos hace un paralelismo con dos formas de vida: una siendo más libertina y llena de fiestas, mientras que la otra representa una vida familiar. El filme es lo suficientemente maduro como para dejar en claro cuál es la postura correcta a tomar cuando se busca la trascendencia. Es por ello que Jacob deja a Jezzie y su hedonismo.
Los demás personajes, como su hijo o el doctor, funcionan bastante bien como figuras angelicales y guardianes de Jacob. Quizás el más criticable del cast es el químico, el creador de «la escalera», que es como se llama a la droga que se utilizó para experimentar con los soldados. Es un personaje que únicamente es introducido a la trama para exponer información; funciona como herramienta, pero se pudo haber trabajado más con él.
En parte, esta queja está ligada con lo anteriormente dicho sobre su crítica militar. Por suerte, no cae en el infodumping, pero es algo a mejorar.
La conclusión de la obra es genuinamente hermosa. Jacob aprende de sus errores y, de esa manera, convierte a los demonios en ángeles, siendo su demonio interno el no haber superado la muerte de su hijo.
De esta manera, Jacob vuelve a reencontrarse con su querido Gabe y ambos suben las escaleras para ascender espiritualmente y dejar lo que una vez fue un infierno para ir al paraíso. Es una conclusión acertada para la historia y, aunque hubiese quitado algunas escenas para hacerla más sutil, nada quita el potencial con el que la obra cierra sus arcos.
Es una lástima que esta película pasara al olvido con el tiempo. Si bien hay cierto reconocimiento detrás de ella, lo cierto es que es de esas películas de culto que no son tan comentadas como deberían. Es una película que se aleja totalmente de las típicas ambiciones del cine de terror de los 80/90 y se atrevió a explorar una cantidad enorme de temas con su premisa, dándoles a la mayoría de ellos una conclusión acertada, incluso si dejó algunos, como el tema de los militares, a medias. Es una obra que merece mis aplausos y es, por lejos, una de las mejores películas de terror de todos los tiempo
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