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Mirada metafísica al hombre moderno

Una experiencia única, eso puede decirse de muchas películas surrealistas o de las popularmente consideradas "mindfucks". Pero entre otras películas que también juegan con la continuidad del tiempo o distintas formas de percepción como Mulholland Drive, Lost Highway, Memento, Teorema, Swiss Army Man, Antichrist, 8 ½ o The Tenant; Synecdoche, New York sobresale al aprovechar estos recursos al máximo para explorar una historia muy humana, sin caer en ser ambigua, confusa o shockeante sólo por serlo.
El protagonista es Caden Cotard, un hombre condenado por una enfermedad y que quiere dejar como legado una obra en la que comprenda la vida misma. Esta insaciable ambición funciona como catalizador temático de la película: toma lugar la historia de un hombre que lucha contra el paso del tiempo, sin darse cuenta que al hacerlo deja que a su vida la consuma esta fútil lucha. Y no puedo destacar lo suficiente que el paso cada vez más rápido de los años y el miedo a la imposibilidad de cumplir nuestros propósitos en tan limitado tiempo es un conflicto en el que cualquiera puede verse reflejado y posee gran importancia en el mundo actual donde es tan fácil sentir que no se tiene un propósito.
La película nos introduce esta temática desde el plano primero, saltando constantemente las horas, las fechas y eventualmente los años para perdernos en el tiempo tal como al protagonista. Y a medida que Caden va perdiendo el control de las importantes decisiones de su vida, las elipsis se vuelven cada vez más bruscas, golpeándonos con el paso del tiempo. Y no satisfecha con desorientarnos temporalmente la película presenta momentos en los que el mundo pierde la coherencia, introduciéndonos una canilla que se rompe porque sí, un médico que considera a los ojos parte del cerebro, una niña que caga en verde, un niño genio que escribe obras maestras y se suicida a los cuatro años, un anciano que espía al protagonista por toda su vida, el protagonista apareciendo en la tele, o un departamento que está permanentemente quemándose pero sigue siendo habitable. En otros casos criticaría estos elementos por ser shock fácil y destruir cualquier sentido de causalidad, impidiendo que como espectador pueda interesarme por lo que sucede, pero la extrema subjetividad con que se narra la película hace que todo ello me comprometa más con la construcción de un mundo en que ya no hay forma de confiar en qué es real.
La película se convierte en la máxima expresión del mundo posmoderno donde se rechaza la objetividad y todo, incluso la propia identidad, está sometido al continuo cambio de las perspectivas, llegando a su punto más dramático cuando unas vacaciones se convierten en un divorcio, y la hija de Caden le es arrebatada para luego ser prostituida frente a miles de personas bajo la justificación de ser "arte", a la vez que Caden fracasa en adaptar su propio arte para representar de manera sólida ese mundo líquido.
Con esto no quiero decir que los elementos extraños no tengan ningún sentido de por sí, uno puede interpretarlos por su simbolismo, como se puede reconocer la importancia temática en las vestimentas de los personajes, sus nombres, los títulos de los libros, voces de gente en el fondo, la progresiva transformación del escenario en un futuro distópico, o hasta el color de los fundidos, pero la película no se hace dependiente del valor que le dé el público (contrario a, digamos, Tenshi no Tamago o Entr'acte). De la misma forma si uno quiere interpretar que todo es una obra dentro de la película, que Caden está muerto, que todo sucede en su cabeza, que Caden es transexual, etc, no resta nada al mérito de la película.
Pero nada funcionaría si los personajes no estuviesen tan bien manejados, aún dentro de tan compleja narrativa: Se puede hablar mucho sobre Caden, de que no sabe lo que quiere realmente y se dedica tanto a perfeccionar su obra que ignora otros asuntos preocupantes, que muestra un exceso de problemas al momento de entender a otras personas y de darse a entender, que llega a ser muy egoísta, y en general sobre cómo sus decisiones lo llevan a fracasar en su búsqueda por satisfacción, llenar su vacío interno y comprobar su valor como persona; y esta gran caracterización no se ve obstaculizada por el proceso de desprenderse de su identidad al admitir su rol como personaje, sino que resulta en una excelente catarsis donde un Sísifo arrepentido se rinde ante la enormidad de la vida.
El resto de los personajes, aun teniendo mucho menos tiempo en pantalla, tampoco son descuidados. Cada persona en la vida de Caden tiene sus propios deseos, sus propios problemas, sus propios cambios con el paso del tiempo, y si bien no se profundiza mucho en ellos, sirven para enfatizar que Caden es sólo una persona del montón y cada uno es el protagonista de su propia película. Al mismo tiempo, los personajes entrando y saliendo de la vida de Caden le ofrecen múltiples oportunidades de darle a su vida un nuevo giro (Se me viene a la mente un simulador de citas, sólo que bien escrito), y cada decisión que toma presenta consecuencias de gran importancia para su desarrollo emocional. Sumado a esto se juega bastante con la suerte y el efecto mariposa, mostrando que cosas pequeñas o aleatorias como lastimarte la frente, ganar un premio o explicarle a tu hija qué es la sangre se pueden salir totalmente de control.
Para concluir, con todo esto la película hace el máximo uso de su medio audiovisual: los detalles en la composición, la duración de los planos, todas las formas de montaje, las varias formas de sonido, están tan cuidados que hacen interesante todo un nuevo nivel de lectura de la película. Aquel talento experimental por el que teóricos y profesores de cine maman a autores como Godard, Pasolini o Lynch, Kaufman los utiliza para reforzar la historia sin permitir que entorpezcan la narración. Por eso no sólo equiparo a esta película al nivel de calidad y valor temático de Network y The End of Evangelion, sino que también creo que al igual que Watchmen con el cómic y FLCL o The Tatami Galaxy con la animación, Synecdoche, New York es el mejor exponente de lo que puede hacer el cine que conozco.
Si hay algo "negativo" que puedo decir de la película es que, tal como Network, no parece presentar una forma de llevar adelante los problemas del mundo que presenta, como si no hubiese salida a la condena del protagonista. Pero con la caracterización de Caden se nos exponen los defectos que el espectador puede aprender a evitar. No podría sostener este punto de manera objetiva; experimentar esta obra se renueva cada vez, tanto por su exorbitante atención al detalle como por el eterno cambio en el que se encuentra el espectador, quien resonará de manera distinta con los temas presentes, por ello quizá Synecdoche, New York aun nos pueda enseñar a sobrevivir en este mundo en crisis que describe tan magníficamente en la misma medida en que nos ayuda a entender nuestro dilema como humanos.


10/10
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Added by Pacifista O
1 year ago on 3 March 2020 02:10